Cosas del Trabajo…

¡Hola a todos!

Ya estamos en marzo y no he tenido ocasión de escribir antes.
¿Qué tal os fue febrero? ¿Y los carnavales (si lo celebran, claro)? A mi me gusta, pero por desgracia este año ni queriendo he podido disfrutar algo. 😦

El trabajo me tiene absorbida, y cada vez más me está dejando de gustar. 😦
No niego que en ocasiones hay cosas agradables en el trabajo, pero las quejas, las malas actitudes, los roces entre departamentos y la “fe en la humanidad” están provocando que pierda la esperanza en el mundo social y prefiera conseguir (¡¡¡o bien crearme!!!) un trabajo diferente al de ahora.

¿Por qué?, os preguntaréis. Bueno, en resumidas cuentas trabajo como recepcionista en un hotel en el sur de la isla.  Y ya que no comento en qué hotel exactamente me encuentro, o bien en qué zona es, como que no estoy rompiendo las normas de confidencialidad, ¿no? Sólo estoy comentado opiniones y algunos sucesos de los que he presenciado.

Todos los clientes son extranjeros (exceptuando al 3-5% que es nacional). No soy una experta en idiomas, ni mucho menos llego a un nivel perfecto, pero me las intento arreglar con el inglés (siempre y cuando el cliente lo conozca) y el alemán (en la que asistía a clases y al final tuve que abandonar por los gastos extras de más provocados del trabajo). Por desgracia el francés no lo conozco, y hay otros idiomas que, por este trabajo, he de ir aprendiendo algo por mi cuenta como son el finlandés y el polaco.

En el departamento, como en todo puesto de trabajo, hay compañeros buenos y otros que son la mar de pesados.
Hay uno con el que me gusta estar y aprender, siempre tiene algo que decir o entablar conversación, e incluso escucha tu opinión o te inmiscuye en parte del trabajo donde el resto del departamento ni te deja. Y luego tenemos a otro que he de hacer todo a su manera, por que “es así y punto” (resalto de antemano que de cada persona con la que estoy cojo lo mejor que veo).

Después están algunos comentarios que te suelta el jefe y te dejan con cara de idiotao_O Por ejemplo hace semanas me soltó que todos están contentos con el trabajo de apoyo que realizo en la recepción como el resto de tareas que realizo como becaria (denominemoslo algo así como trabajo pesado que no han de realizar el resto del personal), pero por desgracia no ve que yo tenga iniciativa ni curiosidad y que he de moldearme… Sí, así sin más explicación ya que “no hacía falta explicar nada más”.

Desde entonces sigo dándole vueltas a la cabeza porque no termino de entenderlo.

Me moldeo a la situación desde que comencé a trabajar ya que vivo a muchísimos kilómetros de distancia y he tenido que adaptar (casi sacrificando) mi vida social para poder asistir al trabajo (ya no salgo de paseo ni me reúno con otras personas porque todos los fines de semana me toca trabajar (sí o sí, es una cosa que no puedo negociar) y me pego más de una hora de viaje en trayecto de casa al trabajo y otro tanto viceversa (si uso el coche, si empleo el transporte público son más de dos horas y media de ida y otras tantas de vuelta ), sin olvidar también que tengo clase de un idioma que no he abandonado, como también actividades obligatorias extras de “teoría” como becaria). Me moldeo también a los días de descanso que para colmo no son seguidos, sino trabajo-trabajo-descanso-trabajo-descanso-trabajo-trabajo o bien trabajo-descanso-trabajo-trabajo-descanso-trabajo-trabajo. Me moldeo a cada compañero de trabajo porque cada uno tiene una manera diferente de hacer las cosas, y he moldearme además ante cada tipo de cliente ya que no es lo mismo estar ante una pareja de ancianos y “hacernos entender” con otro idioma, o bien con una pareja joven, o cualquier otra situación que se os ocurra.

Nadie ha tenido la iniciativa sino yo de crear filtros en el correo electrónico y así eliminar los correos spam que llegan, ahorrándonos de esta manera la necesidad de estar un buen tiempo pegados al ordenador eliminando manualmente cosas que no nos interesan (¡¡¡he llegado a observar que hay días que llegan hasta 120 mensajes basura!!! ¡¡¿y nadie antes se había molestado de crear filtros de eliminación?!!). He cometido errores y he tenido la iniciativa de enmendarlos yo sola (al menos de cuando me he enterado del error), pero por desgracia no voy alardeando de los fallos arreglados y a veces no se enteran. También he tenido la iniciativa de buscar posibles soluciones ante diversos problemillas, aunque sean pequeños, y seguro que los clientes hubieran agradecido el detalle, pero al comentarlo con el compañero de turno, y que también hasta lo veía bonito, me decía que desistiera y no me molestara en realizar esas “soluciones”.

¿Qué pasa con la curiosidad? Bueno, en relación con los programas informáticos del trabajo ya había ojeado anteriormente los apuntes de otros becarios, y sólo he preguntado cuando veo que no me cuadran las explicaciones o bien la metodología y/o proceso haya cambiado. En cuanto otras curiosidades, cada día puede surgir algo nuevo que te haga pensar en ello, no tiene que ser todas al inicio de la beca.

Pues bueno, si no me quieren explicar qué quieren con exactitud, yo no podré modificar mi conducta. Y sé que mucho menos me van a contratar, porque si siempre están rememorando el trabajo del anterior becario, y de lo bueno que fue no lo contrataron, menos me cogen a mi (y teniendo en cuenta además que vivo mucho más lejos).

Por otro lado están los otros departamentos. En concreto son dos, que no voy a definir, con los que me siento que juegan conmigo. Por un lado, al estar en recepción, también hago labores de centralita, y al pasar una llamada a un miembro de un departamento, siempre me quedo con que soy la idiota de turno porque me hace sentir que no paso las llamadas como debería ser.  Y luego en el otro derpartamento, cuando voy a buscar material específico para clientes, pierdo un tiempo importante desechando parte de ese material que está defectuoso y que lógicamente dejo en el “montón” de arreglar (no voy a entregar algo a un cliente que esté estropeado, si hasta para mí en lo personal ni lo querría), para que luego al día siguiente, o a los dos días, vuelva a aparecer con todos los desperfectos, y hasta a veces con algo nuevo más.

Y luego están los clientes. Son muy pocos aquellos que dicen los puntos positivos de su estancia, aunque eso sí, casi todos dan las gracias por la hospitalidad. Pero la otra parte es peor. ¿De dónde sale gente así? Es cierto que hay quejas que son comprensibles y son las que hay que tomar medidas para solucionarlas, pero con otras son por puro vicio y aburrimiento. Y luego también están las actitudes de dichos clientes. A modo resumen y ejemplo puedo decir que hubo un cliente que se cagó (, cagarse literalmente) en la bañera a modo de venganza por un error que se cometió el día antes (o eso me dieron a entender el resto de empleados). Otra ocasión una mujer de mayor edad llegó gritando a recepción de que un hombre con una gabardina que le cubría hasta el suelo (aspecto extraño para alguien en una zona y día que hacía calor y a más de 25ºC) le había robado el bolso en la piscina, personaje que no aparecía en las cámaras de vigilancia, y que para nuestra gracia la señora no quería denunciarlo a la policía porque era “una pérdida de tiempo“, ¡ah! ¡y el colmo de los colmos!, esta señora se dedicó durante las tres semanas que le quedaban de estancia a grabar con su móvil a todo aquél que le parecía sospechoso (sabemos esto porque en más de una ocasión nos mostraba la imagen del cliente “vigilado” y nos pedía que le dijéramos en qué habitación se encontraba) e ¡incluso en su última semana! acusó a una pareja de ser los ladrones, cuando los pobres no hacían ni cuatro días que habían llegado (observar la escena fue un espectáculo, y más todavía cuando cada señora hablaba en un idioma diferente y usaban un inglés básico para insultarse).

No sé a ustedes, seguro que más de uno dirá que son tonterías y que han pasado por cosas peores, pero sé que mi forma de ser no es compatible con este puesto de trabajo. Ya me han soltado eso de “Has estudiado para esto, ¡así que aguántate!”, pues no, están muy equivocados, yo en concreto no estudié para ser recepcionista sino para otro tipo de puestos de trabajo diferentes al relacionado con alojamientos hoteleros, y que por desgracia éste ha sido el único que me ha ofrecido una “oportunidad laboral” (eso sí, empleando una beca como gancho para captar a nueva mano de obra) después de tantos años de búsqueda.

Hasta ahora lo único que puedo hacer es aprender, “ignorar” lo que me digan (tal y como me dijo mi pareja y una compañera de estudios) y coger experiencia laboral que tanto necesito hasta que mi cuerpo y mente aguante. Que por cierto esa es otra, estoy dada de alta en la seguridad social y a la vez engroso las listas del paro (sí, las dos cosas a la vez, así que de las estadísticas del INEM no se fíen que no se cuenta la info al 100%), y da igual lo que haga que al final no voy a recibir prestación alguna por desempleo.

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